¿Cómo definir SALUD?

Si yo le preguntara cuál es su definición de salud, ¿cuál sería su respuesta? No se trata de respuestas correctas o incorrectas, se trata de en torno a qué giran. Muchas de las veces se hace referencia al bienestar general en ausencia de enfermedad, que es un concepto bien, pero no termina de estar completo.

Cuando hablamos de salud tenemos que hablar de un 360, porque eso es el ser humano: un todo, no partes aisladas que se les da mantenimiento o son arregladas por separado, por decirlo de una forma un tanto cruda pero no irreal. Por ejemplo, ¿qué solemos hacer en la medicina alopática para un dolor de cabeza? Tomar un calmante para aliviar el dolor, con la esperanza de que esa acción resuelva todos mis problemas – exageré un poco lo sé, pero es que esa puede ser a veces la sensación -. Ahora, ¿qué pasa si la causa de ese dolor de cabeza es una indigestión? o, ¿una preocupación, un estrés que es tan constante que ni siquiera se logra reconocer? Aquí es cuando la definición que implica alivios temporales, o sólo ausencia de malestar, limita un concepto que abarca mucho más.

¿Qué es entonces salud? Podríamos decir que la salud es el resultado de una suma de acciones que tienen que ver con hábitos y rutinas, alimentación, ejercicio y actividad física, descanso y horas de sueño, y estado emocional. Es un resultado que considera tanto lo que se hace como lo que no se hace todos los días:

  1. ¿Cómo me alimento?, ¿estoy incluyendo alimentos que me dan nutrición?, ¿estoy excluyendo alimentos que no me aportan nutrición?, ¿me hidrato adecuadamente?
  2. ¿Cuál es mi nivel de actividad física?, ¿cuántas horas al día paso sentado/a?, ¿cuántas horas a la semana dedico a hacer ejercicio?
  3. ¿Cuántas horas duermo al día?, ¿cuántas horas trabajo por semana?, ¿cuánto tiempo dedico al descanso (tiempo no tiempo)?, ¿tengo alguna actividad que me relaja / desconecta que me ayuda a manejar el estrés?, ¿tengo contacto constante con la naturaleza?, ¿recibo sol en algún momento del día?, ¿tengo la capacidad de apagar el celular por algunas horas?
  4. ¿Con qué pensamientos alimento mi mente?, ¿sé identificar mis emociones?, ¿cómo son mis emociones?, ¿cómo manejo situaciones incómodas o estresantes?

Aunque pareciera un interrogatorio, es más que todo un ejercicio de reflexión sobre lo que hacemos en el día a día. Hacernos conscientes de las rutinas diarias, la alimentación diaria, los pensamientos diarios; para identificar si estamos sumando bienestar y salud, y en caso de que no, pues hacer los ajustes necesarios.

Todo lo que hacemos tiene un costo de oportunidad, quiere decir que cuando decidimos hacer una cosa generalmente estamos decidiendo no hacer otra: si decidimos hacer una hora de ejercicio, estamos decidiendo no pasar una hora sedentarios. Así aplica para cualquier aspecto de la vida que contribuya a una buena salud y bienestar en la perspectiva del 360. Desafortunadamente el mundo en el que vivimos nos aleja cada vez más de hábitos que favorecen la salud, y nos acerca más a hábitos que la maltratan: sedentarismo, pocas horas de sueño, sobrecargas de trabajo, consumo de comidas procesadas, y un largo etcétera; lo que dificulta, y frustra, el logro de objetivos tan sencillos como perder peso.

Acabo de decir que perder peso es sencillo sí, y no, no estoy inventando. El problema es que hemos llegado a creer que perder peso es un asunto de dejar de comer, como si las calorías fueran lo único que sumara – literalmente – . A veces es un asunto de cantidad y calidad de sueño o de realizar una actividad que “desconecte” de las permanentes fuentes de estrés del mundo moderno; o a veces, se trata sencillamente de empezar a disfrutar y respetar el acto de alimentarse, y dejar de ver la comida como un enemigo que lo único que hace es sumar kilos.

El abordaje de la salud como un 360 es lo que hace mucho tiempo se conoce como lifestyle medicine o el estilo de vida como medicina. Es un planteamiento que pareciera nuevo, pero en realidad no lo es. Desde los años 1800, ya el Dr. John Harvey Kellogg (sí el de los cereales), realizaba intervenciones con base a lo que él denominaba un régimen de vida biológica que incluía una dieta vegetariana, total abstinencia de alcohol, cafeína, azúcar y especias fuertes; y hacía énfasis en ejercicio, hidroterapia, aire fresco, luz del sol, buena postura, vestimenta sencilla y una buena salud mental. Actualmente se utiliza incluso para realizar intervenciones integrales, donde además de una dieta basada en plantas, incluye ejercicio moderado (como caminar 30 minutos al día), técnicas de manejo del estrés (como meditación y yoga) y un mayor apoyo social.

El cuerpo responde al entorno, no a la genética. Por eso lo que hago diariamente es lo que suma, y lo que no hago resta, si se pudiera decir así.

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