Una carta abierta a quienes comen de todo (también conocidos como omnívoros)

Cuando decidí sacar los productos de origen animal de mi alimentación sabía lo que hacía: sabía el porqué, el para qué y el cómo (casi 12 años después, esas razones no sólo se han fortalecido, sino agrandado y enriquecido!).

He de confesar que no tenía muy claras las consecuencias sociales de la decisión, pero tampoco estaban en mi lista de razones de valor por las cuales optar por éste estilo de vida. Sigue leyendo